higiene facial

Consejos para la higiene facial diaria



Hace pocas semanas te dábamos una serie de consejos para proteger la piel de tu cuerpo más expuesta al frío. Está claro que una piel sana y bien higienizada supera mejor los rigores del clima y, para eso, la limpieza resulta esencial.

La limpieza facial diaria es un ritual que debemos interiorizar, independientemente de si salimos a la calle o decidimos quedarnos en casa. Es importante proporcionar a la piel de nuestra cara todo el cuidado que nos sea posible para que siempre tenga el mejor aspecto.

Por ejemplo, nosotros mismos podemos hacer un estupendo limpiador casero de leche de pepino, eficaz y 100% inocuo. Eso sí, es necesario tener un poco de paciencia a la hora de aplicarlo, pero los resultados son estupendos.

Lo que necesitamos es un pepino y una cucharada de agua. Licuaremos el pepino y echaremos la cucharada de agua hasta que se forme una ‘pasta’ más o menos homogénea y que no sea demasiado líquida. Después solamente tendremos que aplicar en nuestra piel a modo de mascarilla y dejarla unos 20 minutos aproximadamente. Posteriormente retiraremos con abundante agua fría.

La aplicación de la leche de pepino es ideal para antes de irse a dormir y cuando nos levantemos lo más recomendable es limpiarse la piel con agua fría y un poco de jabón neutro, con lo que retiraremos las toxinas y grasa que eliminamos  durante la noche.

En este caso no hay que frotar demasiado porque podemos afectar a la bicapa lipídica natural de la piel. Después hay que nutrir a la epidermisl para que mantenga la humedad y elasticidad con lo que, además de hidratarla, conseguiremos un rostro suave, luminoso y prevendremos la aparición de arrugas.

Si a la hora de hacer una limpieza de piel utilizas algún producto industrial como una leche limpiadora, hay que extenderla muy bien con las manos, pero sin ejercer demasiada presión, haciendo pequeños movimientos circulares y retirando posteriormente el producto con un algodón. Si utilizamos tónicos especiales, conseguiremos eliminar cualquier resto de leche limpiadora.

Los limpiadores con base de agua deben ser utilizados siempre sobre piel mojada, de lo contrario no tendrán el efecto esperado. Se deben aplicar haciendo pequeños círculos y formando una pequeña espuma que ayude a eliminar la suciedad. En este caso son muy recomendables para pieles mixtas y grasas.

Ya sea fabricando nosotros mismos un sencillo limpiador facial o comprando un limpiador específico, siempre hay que aplicarlo desde el centro del rostro hacia afuera, haciendo hincapié en la barbilla, las aletas de la nariz y la frente. El aclarado debe hacerse con agua tibia y acabarse con agua fría.

Nunca debemos hacer los movimientos bruscos a la hora de limpiar el rostro, siempre suavemente, al igual que a la hora de secar, donde debemos aplicar pequeños golpecitos con la toalla en lugar de pasárnosla fuerte por la cara.